Lípidos saponificables complejos (heterolípidos).

                                              
                                                                 
Al igual que los lípidos saponificables simples, están formados por carbono, hidrógeno y oxígeno, pero además también contienen nitrógeno, fósforo, azufre o un glúcido.
Estos lípidos son bipolares, tienen comportamiento anfipático, es decir, tienen una parte polar (soluble en agua) y otra parte apolar (insoluble en agua). Gracias a esta característica, son lípidos que aparecen en las membranas celulares (lípidos de membrana), ya que tienden a disponerse formando bicapas lipídicas con la parte apolar en el interior y la zona polar en el exterior en contacto con el agua.
Estos lípidos se dividen en dos grupos: fosfoglicéridos o glicerofosfolípidos y los esfingolípidos.
Los fosfoglicéridos están formados por la unión de un ácido fosfatídico y un alcohol o aminoalcohol. El ácido fosfatídico está constituido a su vez por un ácido ortofosfórico, una glicerina y dos ácidos grasos, donde uno de ellos es insaturado. A este ácido ortofosfórico se le unen distintos grupos que dan lugar a los diferentes fosfoglicéridos. Por ejemplo, si el aminoalcohol que se une al ácido fosfatídico es la colina, se forma la fosfatidilcolina o lecitina que aparece en la yema del huevo; si el aminoalcohol es la etanolamina, se da la fosfatidiletanolamina o cefalina, la cual se encuentra en el cerebro o en algunos tejidos vegetales y otros tejidos animales. Si es la serina el aminoalcohol que se añade, se forma fosfatidilserina, que está presente en el cerebro.
El fosfatidilinositol contiene el polialcohol inositol y la fosfatidilglicerina tiene como alcohol la glicerina o propanotriol.
 
Los esfingolípidos son lípidos que derivan de la ceramida a la cual se le unen otros compuestos que son los que dan lugar a los distintos esfingolípidos. La ceramida está formada por un aminoalcohol insaturado llamado esfingosina y un ácido graso saturado que se une a la esfingosina por el grupo amino de esta. Este ácido graso suele ser el ácido lignocérico.
Según la molécula que se une a la ceramida, se pueden obtener dos grupos como son las esfingomielinas y los glucolípidos dentro de los cuales aparecen los cerebrósidos y los gangliósidos.
Las esfingomielinas están formadas por una ceramida unida a un ácido ortofosfórico y a un aminoalcohol como la colina. Este compuesto aparece de forma muy abundante en las vainas de mielina de los axones de las neuronas y en el tejido nervioso.
Los glucolípidos aparecen en el tejido nervioso. Estos glucolípidos están formados por una ceramida que se une a un monosacárido u oligosacárido mediante enlace O-glucosídico.
Los cerebrósidos abundan en las vainas de mielina de los axones y en las membranas citoplasmáticas de las neuronas. Están formados por la unión de una ceramida y una hexosa (glucosa o galactosa).
Los gangliósidos están formados por una ceramida y un oligosacárido complejo constituido por uniones de galactosa, glucosa, ácido N-acetilmurámico, ácido N-acetilneuramínico, N-acetilglucosamina, N-acetilgalactosamina, fucosa, ácido siálico, … Al tener distintas combinaciones de esta secuencia de monosacáridos, se crea una especificidad en esta molécula que sirve para utilizarla como antígeno de membrana, sitio de anclaje de toxinas, virus y microorganismos. Estos gangliósidos aparecen en las caras externas de las membranas celulares y son muy abundantes en las neuronas. También aumentan la rigidez de la matriz fosfolipídica al colocar los azúcares hacia el exterior de la membrana.
No se conoce muy bien su función, pero debido a su variabilidad se cree que son usados para el reconocimiento entre células.  
 

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