Archivo de octubre de 2009


El Agua III


El agua es una molécula dipolar, es decir, que presenta dos polos. A pesar de que tiene una carga total neutra, los electrones se distribuyen de forma asimétrica dentro de la molécula: el oxígeno, al ser más electronegativo atrae a los átomos de hidrógeno creando una pequeña carga positiva alrededor de los hidrógenos (H) y formando otra carga negativa cerca del átomo de oxígeno (O). De esta manera, la molécula del agua (H2 O) aparece formando un tetraedro imaginario. Debido a esta estructura, el agua forma puentes de hidrógeno (H), que son enlaces débiles, pero muy importantes en las reacciones que se dan en los seres vivos. Estos puentes de H se forman porque un átomo de H está unido de forma covalente a uno de O y se encuentra próximo a otro O que posee un par de electrones sin compartir. Cada molécula de agua se une de esta forma a otras cuatro (o incluso puede llegar a unir hasta 9 subunidades) en estos enlaces de vida corta (la duración de los cuales es de menos de una millonésima de segundo y aparecen un 15% de moléculas unidas por puentes de H a una temperatura de 37º C). Debido a esto, el aspecto del agua es fluido y además posee una fuerte cohesión interna. Todo esto hace que tenga unas propiedades específicas como:
 
Alta constante dieléctrica: dándole un carácter de buen disolvente. Por ejemplo, las sales se disuelven con facilidad porque los dipolos del agua atraen con fuerza a los iones de éstas y los rodean impidiendo que se unan entre ellos. En cuanto a compuestos orgánicos con grupos funcionales neutros como grupos hidroxilo (-OH) se disuelven en agua porque forman con ella puentes de H. Esta propiedad es muy importante ya que las reacciones químicas celulares ocurren en disolución, siendo el agua el medio donde suceden.
Las sustancias que se disuelven en agua se llaman hidrosolubles y las que forman puentes de H con el agua se llaman hidrófilas. Por el contrario, las sustancias apolares que interrumpen la estructura de puentes de H del agua, se las llama sustancias hidrofóbicas y son insolubles en agua.
 
Alta tensión superficial: al haber una gran cohesión entre las moléculas de agua, se forma como una especie de cadena de moléculas todas unidas entre sí, que favorecen que haya cambios y deformaciones en los citoplasmas celulares (al haber un cambio en una molécula, esta arrastra a las demás). Esta propiedad es muy útil en las plantas al tener que ascender la savia bruta (con gran porcentaje de agua) por los vasos leñosos, es lo que se conoce como capilaridad, es decir, una molécula de agua es succionada hacia la parte alta de la planta y arrastra consigo a todas las demás debido a la gran cohesión entre las moléculas.
 
–    -El agua tiende a disociarse. Tiene tendencia a ionizarse actuando como ácido débil (liberando un protón y formando un ion hidroxilo (-OH)) o base débil (aceptando un protón y formando un ión hidronio (H3 O+)). Esta propiedad es fundamental para la función de las proteínas y los ácidos nucleicos.
 
–    -El agua posee un grado de ionización bajo (de cada 5511000.000, una molécula está ionizada), pero en los líquidos biológicos también aparecen sales minerales y proteínas que al estar en disolución contrarrestan esta ionización dando lugar a soluciones tamponadas, es decir, el agua tiene efecto tamponador, conservando el pH de las disoluciones cercano al pH neutro.
 
Todas estas propiedades del agua hacen que sea un elemento muy importante en nuestro cuerpo. Es el medio en el que se dan las reacciones químicas. Es el vehículo de circulación de las sustancias en el interior de los seres vivos. Tiene una función termorreguladora muy importante. Posee una capacidad tamponadora imprescindible para que se lleven a cabo determinadas reacciones. Actúa como lubricante en músculos, tendones, ligamentos, entre órganos (hígado-diafragma o estómago-páncreas). Además, los sentidos del gusto y el olfato también dependen del agua para su funcionamiento.

 

Sorbus aucuparia

(Serbal de los cazadores)

 

 

 

Familia: Rosáceas (Rosaceae).
 
Descripción: árbol de unos 10 m de altura, caducifolio, de aspecto alargado o aovado. Hojas compuestas, alternas, con número impar de foliolos que se disponen de forma opuesta (de 11 a 17), los bordes de éstos foliolos son aserrados. Flores blancas de 5 pétalos dispuestas en corimbo terminal. Frutos redondeados de color rojo intenso, agrupados al final de las ramas formando un ramillete vistoso.
 
Época de floración: de mayo a julio.
 
Hábitat: en bosques de hayas, robles o abetos, también aparece en terrenos pedregosos. Suele preferir suelos silíceos.
 
Distribución: en Europa se puede ver hasta Sierra Nevada y la Sagra por el sur, llegando hasta Islandia y Groenlandia por el norte. Aparece por el noroeste de África y en la zona noroccidental asiática.
 
Usos: Ornamental. Se usa en molinos, rodillos y mangos de herramientas por tener una madera compacta y dura. Con sus frutos se fabrican mermeladas y jarabes. Previamente hay que cocerlos, ya que crudos son tóxicos. Éstos también se usan como astringentes, y para prevenir el escorbuto por su contenido en vitamina C. Antiguamente, se dejaban secar los frutos para posteriormente molerlos y fabricar pan con su harina. También se usaba como sucedáneo del café. Su nombre procede del uso que se le daba a los frutos como cebo para atraer a las aves y así cazarlas.

 Influenzavirus A

(Gripe porcina, Gripe A, H1N1)

 

CÁPSIDE
 
La cápside es la envoltura proteica que envuelve al ácido nucleico. Ésta a su vez se compone de unas subunidades más pequeñas denominadas capsómeros. La cápside de los ortomixovirus (virus de la gripe) tiene forma helicoidal.
 
Denominamos nucleocápside al conjunto formado por el ácido nucleico y la envoltura proteica.
 
La función principal de la cápside es proteger al ácido nucleico de las agresiones externas. Un ejemplo es que impide la digestión del genoma vírico por parte de las nucleasas.
 
Otra función es la de proporcionar adhesinas, que facilitan la unión con la célula huésped.
 
En definitiva, protege al virus y aumenta su capacidad de infección.
 
 
CUBIERTA
 
La envoltura o cubierta es la parte más externa del virus. Suele contener lípidos del huésped y proteínas específicas del virus (proteínas de matriz y glucoproteínas).

Los virus que carecen de cubierta se denominan virus desnudos.
 
Las proteínas de la matriz sirven de enlace entre la cápside y la cubierta.
 
Los antígenos externos están formados por glucoproteínas. Estas glucoproteínas funcionan como hemaglutininas y neuraminidasas.
 
Podemos concluir diciendo, que la cubierta actúa como una capa protectora frente a las condiciones ambientales y también puede facilitar la infección en algunos casos.
 

En el caso de la gripe, el virus posee una cubierta formada por una doble capa de lípidos. Esta capa lipídica recubre por el interior la proteína de matriz mientras que en su parte externa presenta glucoproteínas (hemaglutininas y neuraminidasas). Estas glucoproteínas externas actúan como antígenos responsables de la unión del virus con los receptores celulares del huésped (células del aparato respiratorio) y su posterior penetración en la célula. También mejoran la liberación de los virus y aumentan la expansión de éstos.

 

Ayuda El Sapo Sabio

Categorías
Canal Sapo Sabio
Numen, rock progresivo