Entradas con la etiqueta ‘2ª inversión’

Ya estamos preparados para crear una línea de bajo de las características señaladas.
 

Por último, una vez cumplidos los dos últimos pasos, completamos el resto de partes y valoramos el resultado.

 

El objetivo de este artículo es aplicar todo lo aprendido hasta el momento en la armonización de un tiple, incluidas la 1ª y la 2ª inversión. Un buen uso de los distintos estados de un acorde es imprescindible para la elaboración de un bajo melódico y de interés musical.

 Una vez más, insisto en la idea de que un análisis previo facilita la resolución de los posibles problemas y garantiza la consecución de nuestros propósitos.
 
Puede sernos de ayuda el cumplimiento del siguiente plan hasta que tengamos el oficio suficiente para prescindir de él.
 
  1. Búsqueda de su tonalidad.
  2. Búsqueda de las posibles cadencias.
  3. Examen del perfil melódico y un señalización de posibles puntos donde utilizar la 2ª inversión.
  4. Afirmación de la tonalidad desde un principio mediante el uso de los grados tonales.
  5. Uso de los distintos estados para la creación de un bajo melódico cuyo perfil se mueva preferentemente por movimiento contrario al tiple.
El siguiente gráfico muestra la observancia de los 3 primeros pasos. Acerca del 3º, diseños melódicos formados por I-II-III, III-II-I, IV-V-VI, VI-V-IV, I-VII-I, IV-III-IV, entre otros, se prestan para la utilización de la 2ª inversión de paso. Con giros como III-IV-III o V-VI-V, podemos emplear la de floreo.
 
 

 

El artículo de hoy está dedicado a la realización de un bajo cifrado en el que se incluyan acordes en segunda inversión. Asimismo, practicaremos las distintas aplicaciones de esta inversión: acorde de paso, de floreo y cadencial.

Antes de iniciar el ejercicio, conviene señalar todo aquello que sea relevante, como la tonalidad,  la presencia de acordes de resolución especial, secuencias, etc. La utilización de la 2ª inversión es lo más relevante en el ejercicio de hoy. En éste están señaladas sus intervenciones, así como el papel que desempeñan.

Recordemos cómo hemos de enlazar un acorde en 2ª inversión con los acordes de su entorno próximo. Léanse los artículos dedicados a esta cuestión. A continuación hay una posible resolución suya.  Sería recomendable que la soprano poseyera la línea más interesante, a pesar de la escasez de recursos de la que disponemos.

 

A continuación hay unos cuantos ejemplos más de 2ª inversión cadencial. Todos ellos han sido escogidos para ilustrar algún tratamiento suyo en particular.

El primero de ellos, extraído de la Sonata KV 330 en Do mayor de Mozart, muestra cómo podemos ornamentar a su vez este acorde cuyo origen también es ornamental. En el primer compás, Mozart usa apoyaturas, mientras que en el segundo emplea bordaduras.

El segundo caso, extraído del Momento musical nº 3 de Schubert, incluye notas de paso entre los factores de la cuarta y sexta cadencial.

Por último, tenemos dos ejemplos curiosos. El primero ejemplifica cómo resolver la 4ª y la 6ª mediante sendos ascensos en lugar de usar descensos, como se explicó en el artículo anterior. De hecho, algunos autores resuelven estos factores por salto.

El segundo caso demuestra cómo la 4ª puede duplicarse convenientemente sin incurrir en ninguna falta.  Recordemos que la 4ª es tratada durante la práctica común como disonancia y, por tanto, evitamos su duplicación en la práctica armónica. Además, el fragmento es interesante, ya que la 2ª inversión cadencial no resuelve sobre un acorde de V en estado fundamental, como suele ser habitual, sino que lo hace sobre uno en 3ª inversión.

 

 

Con este artículo concluimos de momento el tema de la 2ª inversión, especialmente en lo que respecta a  acordes tríadas.

La 2ª inversión se utiliza frecuentemente para ornamentar un acorde de dominante por medio de dos apoyaturas. Recibe el nombre de  cuarta y sexta cadencial, ya que dicha ornamentación suele producirse a menudo en cadencias perfectas o semicadencias. La estructura armónica queda así: I64-V.
 
El siguiente fragmento de Beethoven es válido para descubrir la relación que hay entre la cuarta y sexta cadencial, y la ornamentación de los factores de un acorde por medio de retardos o apoyaturas. La nota Do actúa como retardo del Si, formando un intervalo de 4ª con el bajo.
 
Beethoven. Sonata op. 26, III
 
 
En cuanto a su uso, se duplica la 5ª, situada en el bajo (verdadera fundamental del acorde de V), mientras tanto la 4ª y la 6ª se sitúan en voces superiores a la espera de su resolución sobre la 3ª y la 5ª del acorde de V, respectivamente.
 
Mozart. Sonata KV 300 h, II
 

 

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