El interludio de este estándar tiene como objetivo principal facilitar el cambio de solista. En ocasiones, cuando no se improvisa y sólo se toca la melodía original repetidamente, es necesaria su presencia para evitar la monotonía de las sucesivas repeticiones. En cualquier caso, el interludio no se usa para improvisar.
 
El interludio está compuesto por 16 compases. Sus últimos cuatro compases constituyen un break. Es en este punto donde el solista comienza su improvisación.
 
Vuelven a emplearse los recursos armónicos explicados anteriormente en las otras secciones, como los dominantes sustitutos y la progresión armónica II-V-I, en el diseño de su estructura armónica. La primera progresión comienza con E-7b5, después le sucede un dominante sustituto que resuelve finalmente sobre D-7, que a su vez funciona como segundo grado de la siguiente cadena II-V-I. La dominante de la segunda cadena es dominante principal (G7#11). Su resolución debería realizarse sobre C, que a su vez es V de F; sin embargo no sucede así, sino que C es sustituido por Gb7. Finalmente, una tercera cadena  II-V-I resuelve sobre F, acorde con doble función, I de F y III de D-. Los dos últimos compases son un turnaround que nos devuelve a D-.

 

 Visto desde este punto de vista, podría parecer una armonía compleja, pero si ponemos los dominantes principales, nos damos cuenta  de que la estructura armónica es sencilla.

 

Un motivo rítmico a modo de patrón, adaptado a la estructura armónica, hace las veces de elemento melódico. Apenas presenta modificaciones en cada una de sus adaptaciones.
 

 

 

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