Los artículos de hoy y de mañana tienen por objeto ilustrar acerca del uso de las células armónicas primordiales de la música tonal funcional, mencionadas ayer, con fragmentos pertenecientes a la práctica común.

Hoy nos centraremos en las células I-V y V-I. Estas células han sido explotadas sistemáticamente como sustento armónico de infinidad de temas. El siguiente caso pertenece a Reiterstück del Álbum de la juventud de R. Schumann. El tema de ocho compases puede dividirse en dos segmentos iguales (antecedente y consecuente). El antecedente concluye con una semicadencia de dominante (c.4), mientras que el consecuente finaliza con una cadencia auténtica (c. 8 ).

No siempre es fácil encontrar fragmentos, como el anterior, con un empleo tan sencillo de los recursos armónicos. Generalmente, el acorde de dominante suele incluir la séptima (acorde cuatríada), como en el caso que nos sirve ahora de ejemplo. Asimismo, los acordes suelen usarse en inversión con el fin de proporcionar al bajo una línea más melódica y menos fracturada por el uso continuo de quintas y cuartas. El conjunto formado por la primea corchea de cada tiempo conforma la parte del bajo del siguiente ejemplo (Sol-La-Sol-La-Sol-Fa#-Sol-Re-Sol).

Rondó de la Sonatina nº3 de J.A. André

El último caso corresponde al célebre Impromptu nº2 de Schubert. Volvemos a encontrar una estructura armónica elaborada con dichos acordes. Jugando con las distintas inversiones del acorde de séptima de dominante y con el uso de apoyaturas, Schubert dota a las partes extremas de suficiente interés  musical, así como de su carácter cantable.

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