No es la primera vez que se trata en este blog el tema de la modalidad (y, por ende, de la neomodalidad). En posts anteriores, se habló de su origen y de su sistema escalístico. Asimismo, se recalcó la importancia del intervalo modal y de los grados principales en la consecución del color modal.

En el post de hoy, se enumera una serie de indicaciones que son de utilidad para preservar la sonoridad típica de este sistema. Lamentablemente, pocos son los textos en castellano que abordan el estudio de la armonía durante el siglo XX. Entre ellos, destacan los de Persichetti y Vergés1. La mayor parte de las observaciones señaladas a continuación acerca de la neomodalidad son tomadas de ellos.

La primera de ellas se refiere al hecho de que en el mundo occidental la gran influencia que ejerce el sentimiento tonal en nuestro desarrollo cultural individual, a través de múltiples vías como la música comercial y los repertorios clásicos, es todo un referente en nuestra comprensión del hecho musical. Por ello, cualquier recurso que pueda conducirnos a él pondrá en peligro la independencia sonora, por así decirlo, de los nuevos recursos. En otras palabras, es recomendable evitar el uso insistente de elementos como el cromatismo o el tritono que nos sitúen inexorablemente en un contexto tonal tradicional.

La segunda recomendación nos insta a adaptarnos a las particularidades de cada modo. Cada modo tiene una estructura interválica propia. Deberían potenciarse aquellos intervalos que distinguen a un modo de otro. Por ejemplo, el modo eólico y el dórico difieren del modo menor armónico del sistema tonal bimodal (en el cual la sensible cumple un papel importante) por no tener sensible. Sin embargo, para distinguir ambos modos entre sí, es necesario recurrir a otro intervalo, el formado por el I y VI grados, respectivamente. El nombre que reciben estos intervalos característicos es el de intervalos modales.

Por último, la modalidad está en desventaja respecto al sistema tonal bimodal por la limitación de recursos. Su sonoridad está estrechamente vinculada con progresiones armónicas diatónicas. Por tanto, en aras de evitar el rápido agotamiento de la modalidad basada en un solo modo, conviene emplear recursos como el uso de varios modos sobre el mismo o diferente centro tonal, la explotación de otros aspectos musicales como el ritmo, el uso de la polimodalidad, etc.

Todas estas observaciones son aproximaciopnes al sistema neomodal. La propia experimentación y el análisis de la literatura musical existente son fundamentales en la adquisición de un conocimiento más profundo acerca de sus posibilidades y sus limitaciones.

1Persichetti, Vincent (1985). Armonía del siglo XX. Madrid: Real Musical.
Vergés,Lluis (2007). El lenguaje de la armonía: de los inicios a la actualidad. Barcelona: Boileau 

 

Deja un comentario

Ayuda El Sapo Sabio




Categorías
Archivos
Numen, rock progresivo
Canal Youtube Sapo Sabio
Libros de M. Mas Devesa

Fundamentos de Composición
Rivera Editores

Look inside. Mira dentro