La armonización de bajos o de tiples suele ser uno de los ejercicios más difíciles para los alumnos de Armonía. En los próximos posts explicaremos algunos trucos para la utilización de dominantes secundarias en la armonización de melodías.

Existen dos modos fáciles para saber si podemos emplear una dominante secundaria en un punto determinado. El primero de ellos consiste en analizar el pérfil melódico del bajo o tiple dado. Los intervalos de 2ª mayor o menor, ascendentes o descendentes, son puntos en los que ubicar una dominante secundaria y su resolución. El motivo de esto radica en la resolución obligada de ciertos factores (como las notas que forman un tritono, por ejemplo) incluidos en un acorde con función de dominante.

En el gráfico de abajo vemos, primero, un acorde de 7ª de dominante en estado fundamental y, después, en 1ª inversión. Asimismo, vemos, en tercer lugar, un acorde de 7ª disminuida. A su derecha han sido escritos aisladamente los factores de estos acordes junto con sus resoluciones. Como puede comprobarse, estas resoluciones nos dan una pista de dónde emplear una dominante secundaria. Las 2ª descendentes son buenas para poner la 7ª de un acorde de dominante o disminuido, mientras que las ascendentes lo son para poner la 3ª de una dominante, y la fundamental y la 3ª de un disminuido.

En el próximo post, realizaremos un caso práctico.

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