El cifrado interválico que se utiliza en la enseñanza de la armonía tradicional, procede de la práctica barroca del bajo continuo. Básicamente, el bajo continuo consta de la melodía que interpreta el bajo y una serie de números que nos informan acerca de los intervalos (y, por tanto, acordes) que se forman entre el resto de voces y éste.

Algunas notas de adorno –entre ellas los retardos- también se cifran. Este artículo pretende enseñar cómo hacerlo, ya que en ciertos casos la fusión del cifrado de notas reales de un acorde con las del retardo genera una serie de números a primera vista confusa.
 
Los siguientes pasos pueden ayudarnos en el cifrado correcto de un retardo. Usemos el siguiente ejemplo para explicarlos.
 
1. Averiguar cuál es el retardo.
 
 
2. Haciendo caso omiso del retardo, cifrar el acorde.
 
 
3. Cifrar el retardo.
 
 
4. Averiguar a qué nota del acorde afecta el retardo. Desplazar el número de la notar real afectada al punto rítmico que corresponda.
 


 

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