Paralelamente al grupo de cadencias conclusivas, está el grupo de las suspensivas. Estas últimas establecen puntos de reposo momentáneos, a la espera, normalmente, de que el discurso musical continúe. Dentro de este grupo hay dos subgrupos primordiales: el de las semicadencias y el de las cadencias rotas.

Empezaremos por tratar las semicadencias. Básicamente, una semicadencia se obtiene a partir de una cadencia conclusiva sin su resolución final en el acorde de tónica. De la cadencia perfecta obtenemos la semicadencia de dominante, y de la plagal, la semicadencia de subdominante, mucho menos frecuente que la primera.
Los dos siguientes ejemplos ilustran sendas semicadencias de dominantes, la segunda de ellas incluye una (V-V)+6 previa al acorde de V.
Sonata op.2,nº1, I. Beethoven
Álbum de la juventud, nº 10. Schumann
Algunos teóricos denominan a la semicadencia de dominante fundamentada en la estructura (V-V) – V, con ambos acordes en estado fundamental, semicadencia perfecta de dominante, ya que entre ambos acordes existe la misma relación que en la cadencia perfecta.
Álbum de la juventud, nº 2. Schumann
 

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