Para acabar con el tema de las cadencias conclusivas, diremos que todas las cadencias vistas hasta el momento poseen múltiples variantes. De todas ellas, la cadencia perfecta es la cadencia conclusiva más importante y empleada de la práctica común, hasta el punto de convertirse  en uno de los pilares principales del sentimiento tonal.

En este artículo se mencionan dos variantes suyas: la cadencia perfecta con 3ª picarda y la cadencia napolitana.

La primera de ellas consiste en la transformación en acorde mayor del acorde de tónica del modo menor. Esta fórmula fue muy utilizada durante el Renacimiento y el Barroco. Hay teóricos que fundamentan su uso en la supuesta superioridad (conceptual) del acorde mayor, formado por los 5 primeros armónicos de la serie armónica, frente al menor, justificado sólo como analogía del anterior.
 
Clave bien temperado, preludio nº 2. J.S.Bach

Por otra parte, la cadencia napolitana se obtiene sustituyendo el acorde de IV de la cadencia perfecta compuesta por el de sexta napolitana.
 
Vals op.64, nº 2. Chopin
 
 

 

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