Dedicaremos este artículo al estudio de las cadencias plagales, también conclusivas, y de aplicación particular en la música religiosa. De hecho, esta cadencia típica de la música modal, consiguió sobrevivir durante la práctica común al aplastante dominio de la cadencia auténtica perfecta gracias a su vinculación particular con la música religiosa. Su estructura básica está formada por el binomio armónico IV – I.

Réquiem para cuatro voces, Kyrie. Tomás Luis de Victoria.

Existen numerosas variantes de esta estructura armónica, como la que aparece en el siguiente fragmento (Kriegslied, del Álbum de la Juventud de Schumann).  La progresión armónica sobre la que se fundamenta es (V-IV) –IV64 – I.
 
 
Ocasionalmente el acorde de IV es sustituido por otros como el II o el VII. Ambos acordes se disponen de manera que en el bajo esté la subdominante.
 
 
Otra fórmula curiosa, utilizada por compositores rusos, como Rimsky-Korsakov o Tchaikovsky, está formada por la progresión IV6 – VII2 – I.
 
Álbum de la juventud,  El pequeño caballero. Tchaikovsy

 

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