Archivo de junio de 2009


En la entrada de hoy trataremos de las escalas que podemos utilizar para improvisar sobre un blues mayor. Tengamos en cuenta siempre que los conceptos explicados son  conceptos básicos e iniciales, y que, a partir de este punto, es deseable la experimentación con otras escalas.

Antes de comenzar con la explicación, quiero dejar claro que ésta se basa en un blues mayor en Do, de estilo jazzístico y no de estilo puro, como los de B. B. King. Es muy común el error que cometen los principiantes al llamarlo blues en Do mayor.
 
Las escalas que utilizaremos en todo el blues, sin tener en cuenta la armonía que está sonando, serán las escalas de blues en Do, La y la escala cromática. Con ellas, el principiante podrá desarrollar frases e interiorizará la sonoridad del blues.
 
  • Escala de blues en Do: esta escala proporciona un colorido algo oscuro gracias al uso de su 3ª menor (Mib).

  •  Escala de blues en La: esta escala proporciona un color más claro debido a la 3ª mayor respecto a Do (Mi).
  •  Escala cromática: Podemos utilizar esta escala fragmentada, es decir, partiendo desde una nota del acorde y terminando en otra cualquiera, también del acorde, moviendonos por semitonos.

 

 

  


Resulta curioso observar cómo una práctica considerada indeseable en una época se vuelve habitual en otra posterior,  o viceversa. Este es el caso del recurso musical que nos ocupa hoy: la secuencia (o marcha progresiva). El recurso de la repetición adquiere valor durante el Barroco, grosso modo, contradiciendo en cierta medida la práctica musical anterior que huía de su uso, en pro de la continua exposición de material nuevo. El uso de secuencias  se enmarca dentro de esta nueva práctica, ya que se fundamenta en  la repetición inmediata de células armónicas y motívicas en alturas distintas (normalmente dentro del ámbito inferior o igual a una tercera ascendente o descendente).

La secuencia está constituida por un segmento que se repite, llamado modelo, y por sus siguientes repeticiones. El modelo raramente se repite más de dos veces debido a la fatiga que sufre. Asimismo, la conexión entre los distintos segmentos se realiza de la forma más natural posible evitando cometer infracciones armónicas.

A continuación, un posible análisis de la secuencia de la Fantasía de la Partita nº3 de J. S. Bach.
 
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Para concluir el ejercicio, publico el coral armonizado y su audio para que cada uno valore el resultado final y saque sus propias conclusiones.

 


En esta ocasión, armonizaremos una melodía coral usando los últimos recursos armónicos aprendidos: las notas de paso y bordaduras, y las dominantes secundarias.

 
 
Como es costumbre, realizamos un previo análisis que nos ayude en nuestra armonización. Como no es la primera vez que realizamos un ejercicio de este tipo, evitaré extenderme en este punto. Véase en el gráfico siguiente el plan que voy a seguir. No obstante, quisiera señalar que las dominantes secundarias que utilizaré encajan perfectamente en los puntos marcados. Para que esto sea posible es necesario que los respectivos giros melódicos lo permitan. Por ejemplo, en el primer caso, el Do# resuelve sobre Re, resolución necesaria con el fin de utilizar el (V-V), pues en este instante Do# funciona como sensible de Re.
 
 
La primera dominante secundaria que utilizo (flecha verde) en realidad puede interpretarse como un acorde de adorno, es decir, acorde formado por la simultaneidad de distintas notas de adorno.
 

 


A lo largo de la estructura armónica de un blues, se sucede una serie de puntos armónicos clave que la definen como tal. Sobre las dos estructuras siguientes, se obtiene la mayor parte de las variantes armónicas. Como norma general, todos los acordes del blues poseen la 7ª menor, lo que le confiere ese color armónico característico.

Cada cuadro del gráfico simboliza un compás (en total 12). Los compases que indican un acorde son los puntos clave mencionados anteriormente. Ambas estructuras difieren en los compases 9, 10 y 12. 
   
 
 

A continuación tenemos variantes de la primera estructura. Para obtener variantes de la segunda, sólo tenemos que cambiar los acordes de los compases 9, 10 y 12.

 

   

 Cuanto más elaborada sea la armonía, más colorido e interés sonoro conseguiremos. Los ejemplos anteriores son estructuras armónicas básicas con las que comenzar a crear nuestros primeros blues. El siguiente ejemplo pertenece a un blues de Charlie Parker cuya estructura armónica es algo más compleja.

 

 Por último decir que las tonalidades más comunes de un blues mayor son  Bb y F.

  

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