Archivo de marzo de 2009

 A continuación está la partitura con las combinaciones posibles mencionadas en el artículo de ayer.

Valoremos el resultado de la actividad propuesta con la escucha de las 4 versiones.

Este artículo nos va a servir para poner en práctica la sustitución de dominantes. Para ello, vamos a emplear los 5 primeros compases del último estándar analizado, Blues for Alice de Charlie Parker. Rearmonizaremos este fragmento por medio de este tipo de acordes.

Su estructura armónica es la siguiente.
Realizaremos una rearmonización que produzca un descenso cromático de F hasta Bb con el fin de crear una sonoridad novedosa y sugerente. Por otra parte, la plantilla instrumental con la que trabajaremos será un cuarteto (por ejemplo, solista, sección armónica, contrabajo y sección rítmica). Dependiendo de cómo distribuyamos la armonización original y la nueva entre las diferentes partes, obtendremos distintas variaciones armónicas (procedimiento habitual).
1.      Todos piensan en la armonía original del tema (ejemplo 1).
2.      El contrabajo piensa en la rearmonización del tema y los demás en la armonía original (ejemplo 2).
3.      El instrumento armónico piensa en la rearmonización y los demás en la armonía original del tema (ejemplo 3).
4.      El solista improvisa en la rearmonización del tema mientras la base piensa en la armonía original o viceversa.
5.      Todos piensa en la rearmonización (ejemplo 4).
Cualquiera de estas opciones es válida para la interpretación del tema sin modificar el sentido armónico. La rearmonización propuesta es la siguiente.
Hay que estar muy atentos al improvisar, puesto que pueden sucederse indistintamente sus posibles variaciones armónicas. Para evitar confusiones, conviene estudiar el tema con cada una de ellas.

A continuación hay unos cuantos ejemplos más de 2ª inversión cadencial. Todos ellos han sido escogidos para ilustrar algún tratamiento suyo en particular.

El primero de ellos, extraído de la Sonata KV 330 en Do mayor de Mozart, muestra cómo podemos ornamentar a su vez este acorde cuyo origen también es ornamental. En el primer compás, Mozart usa apoyaturas, mientras que en el segundo emplea bordaduras.

El segundo caso, extraído del Momento musical nº 3 de Schubert, incluye notas de paso entre los factores de la cuarta y sexta cadencial.

Por último, tenemos dos ejemplos curiosos. El primero ejemplifica cómo resolver la 4ª y la 6ª mediante sendos ascensos en lugar de usar descensos, como se explicó en el artículo anterior. De hecho, algunos autores resuelven estos factores por salto.

El segundo caso demuestra cómo la 4ª puede duplicarse convenientemente sin incurrir en ninguna falta.  Recordemos que la 4ª es tratada durante la práctica común como disonancia y, por tanto, evitamos su duplicación en la práctica armónica. Además, el fragmento es interesante, ya que la 2ª inversión cadencial no resuelve sobre un acorde de V en estado fundamental, como suele ser habitual, sino que lo hace sobre uno en 3ª inversión.

 

 

Con este artículo concluimos de momento el tema de la 2ª inversión, especialmente en lo que respecta a  acordes tríadas.

La 2ª inversión se utiliza frecuentemente para ornamentar un acorde de dominante por medio de dos apoyaturas. Recibe el nombre de  cuarta y sexta cadencial, ya que dicha ornamentación suele producirse a menudo en cadencias perfectas o semicadencias. La estructura armónica queda así: I64-V.
 
El siguiente fragmento de Beethoven es válido para descubrir la relación que hay entre la cuarta y sexta cadencial, y la ornamentación de los factores de un acorde por medio de retardos o apoyaturas. La nota Do actúa como retardo del Si, formando un intervalo de 4ª con el bajo.
 
Beethoven. Sonata op. 26, III
 
 
En cuanto a su uso, se duplica la 5ª, situada en el bajo (verdadera fundamental del acorde de V), mientras tanto la 4ª y la 6ª se sitúan en voces superiores a la espera de su resolución sobre la 3ª y la 5ª del acorde de V, respectivamente.
 
Mozart. Sonata KV 300 h, II
 

 

Son muy numerosos los casos en los que la aparición de la 2ª inversión se debe al despliegue en el bajo de un acorde que en primera instancia está en otro estado, en virtud de la aplicación de una fórmula de acompañamiento o de un elemento temático.

El primer ejemplo (Sonata KV 545, III de Mozart) responde al primer supuesto. Mozart utiliza un diseño de acompañamiento denominado bajo Alberti, muy popular en su época, para acompañar a la melodía. Dicho diseño suele incluir todas las notas de un acorde, entre ellas la 5ª.

El segundo ejemplo (El campesino alegre del Álbum de la juventud de Schumann) atiende al segundo supuesto. El bajo es el responsable de interpretar el tema. En él se incluyen las 5as de varios acordes.

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