Archivo de la categoría ‘ARMONÍA SIGLO XX’

 

En ciertas ocasiones, nos encontramos con fenómenos armónicos de difícil encaje, o que simplemente nos descolocan, a causa del sistema referencial diatónico que solemos tener para entender la dimensión vertical. Este es el caso de ciertos acordes de difícil explicación diatónica, pero que funcionan perfectamente en un contexto tonal tradicional y funcional. En este post, dedicaremos nuestra atención a las mediantes y submediantes cromáticas. Cada vez son más los autores que las mencionan, como Lluis Vergés (en España) o Bruce Benward y David Kopp (en el ámbito anglosajón). El primero de ellos las incluye dentro de su libro sobre armonía, en el apartado de acordes adiatónicos. Los tratados americanos e ingleses le dedican apartados específicos.

 

En el gráfico de abajo, se muestran acordes de este tipo dentro de la tonalidad de Do mayor. En el caso a), el acorde de tónica progresa hacia el III mayor. Según Kopp, el hecho de que el bajo progrese usando una 3ª mayor (consonancia) ascendente junto con la existencia de notas comunes entre ambos acordes y voces que se mueven de semitono (movimiento atractivo que nos recuerda el de las sensibles en su resolución a la tónica) facilita la integración de estos acordes en el contexto tonal existente, a pesar de no tener una explicación diatónica clara. Es cierto que podríamos referirnos a otras explicaciones, como el de la mixtura modal y el de los acordes prestados, para entender los ejemplos mostrados abajo. Quien conozca el tema de Julieta del ballet Romeo y Julieta de S. Prokofiev, puede probar a tocarlo sobre la estructura armónica del caso c) y después del d). El tema encaja en ambas estructuras, si bien la estructura del caso d) (la que usó realmente su autor) se muestra más novedosa.

 

mediantes

 

Si escuchamos el tema “Out of the Earth” del grupo de rock progresivo Numen, en 2’58”, encontramos la estructura armónica B – D – B – F#m7 – B – D – E -F#7. Estando en Si mayor, hay un acorde de Re mayor que podría explicarse como un caso de intercambio modal con el III de Si menor, no obstante la basculación de la tónica en torno a este acorde liga muy bien con lo explicado anteriormente, pudiéndose también explicar como una mediante alterada cromáticamente.

 

 

numenadd

 

 En este post afrontaremos el tema de los acordes con notas añadidas. Para ello, partiremos de acordes tríadas a los que añadiremos una 2ª, una 4ª o una 6ª. De este modo, conseguimos enriquecer los acordes base así como crear nuevas sonoridades. 

Deberíamos seguir las siguientes orientaciones con el objeto de evitar ciertos riesgos que se comentan a continuación. 

1. Por lo general, usamos acordes tríadas o a lo sumo de 7ª para crear este tipo de acordes. Los acordes de 9ª o con un número mayor de factores ya tienen un número suficiente de disonancias, por lo que la adición de otras crearía confusión o simplemente resultaría inefectivo.

2. Las notas añadidas no deberían colocarse en las voces superiores, pues podemos encontrarnos con la sorpresa de que el acorde resultante es una 9ª, 11ª o 13ª.

3. Normalmente, cuando añadidos una nota, solemos suprimir alguno de sus factores. Por ejemplo, si añadimos la 4ª, podemos suprimir la 3ª.    

 

                   

No es la primera vez que se trata en este blog el tema de la modalidad (y, por ende, de la neomodalidad). En posts anteriores, se habló de su origen y de su sistema escalístico. Asimismo, se recalcó la importancia del intervalo modal y de los grados principales en la consecución del color modal.

En el post de hoy, se enumera una serie de indicaciones que son de utilidad para preservar la sonoridad típica de este sistema. Lamentablemente, pocos son los textos en castellano que abordan el estudio de la armonía durante el siglo XX. Entre ellos, destacan los de Persichetti y Vergés1. La mayor parte de las observaciones señaladas a continuación acerca de la neomodalidad son tomadas de ellos.

La primera de ellas se refiere al hecho de que en el mundo occidental la gran influencia que ejerce el sentimiento tonal en nuestro desarrollo cultural individual, a través de múltiples vías como la música comercial y los repertorios clásicos, es todo un referente en nuestra comprensión del hecho musical. Por ello, cualquier recurso que pueda conducirnos a él pondrá en peligro la independencia sonora, por así decirlo, de los nuevos recursos. En otras palabras, es recomendable evitar el uso insistente de elementos como el cromatismo o el tritono que nos sitúen inexorablemente en un contexto tonal tradicional.

La segunda recomendación nos insta a adaptarnos a las particularidades de cada modo. Cada modo tiene una estructura interválica propia. Deberían potenciarse aquellos intervalos que distinguen a un modo de otro. Por ejemplo, el modo eólico y el dórico difieren del modo menor armónico del sistema tonal bimodal (en el cual la sensible cumple un papel importante) por no tener sensible. Sin embargo, para distinguir ambos modos entre sí, es necesario recurrir a otro intervalo, el formado por el I y VI grados, respectivamente. El nombre que reciben estos intervalos característicos es el de intervalos modales.

Por último, la modalidad está en desventaja respecto al sistema tonal bimodal por la limitación de recursos. Su sonoridad está estrechamente vinculada con progresiones armónicas diatónicas. Por tanto, en aras de evitar el rápido agotamiento de la modalidad basada en un solo modo, conviene emplear recursos como el uso de varios modos sobre el mismo o diferente centro tonal, la explotación de otros aspectos musicales como el ritmo, el uso de la polimodalidad, etc.

Todas estas observaciones son aproximaciopnes al sistema neomodal. La propia experimentación y el análisis de la literatura musical existente son fundamentales en la adquisición de un conocimiento más profundo acerca de sus posibilidades y sus limitaciones.

1Persichetti, Vincent (1985). Armonía del siglo XX. Madrid: Real Musical.
Vergés,Lluis (2007). El lenguaje de la armonía: de los inicios a la actualidad. Barcelona: Boileau 

 

El uso de la escala de tonos enteros implica el uso de un número restringido de acordes.

En cuanto a acordes tríadas, sólo disponemos acordes de quinta aumentada. En el siguiente vínculo se explica la manera de emplear este acorde dentro del contexto de la práctica común. Por lo que respecta más alla de la práctica común, las quintas aumentadas proporcionan ese peculiar color que poseen debido a su simetría y a la inexistencia de semitonos. Existen dos quintas aumentadas reales, las formadas sobre el I y II grados, las demás pueden interpretarse como inversiones suyas. Además, con esta escala podemos obtener una 7ª y 9ª de dominante, las 6ª alemana e italiana, y los acordes formados por segundas para formar clusters.

El uso de este sistema escalístico por sí sólo muestra síntomas de agotamiento pronto. Conviene explotar otros aspectos musicales, como el ritmo y la textura, y utilizar este sistema en combinación con otros distintos (modos, escalas pentáfonas, etc.).

Podemos clasificar los grados de un modo en principales y secundarios. Los principales son el I y el grado modal; los secundarios son el resto. Cada modo tiene su propio grado modal. Por ejemplo, en el modo frigio, el grado modal es el II. En la siguiente tabla podemos ver los grados modales de cada modo.

El intervalo formado por el I y el grado modal de un modo se denomina intervalo modal. Éste es muy importante en el desarrollo melódico, pues favorece el sentimiento modal a la vez que nos da información inmediata sobre qué modo estamos empleando.

También podemos hablar de acordes principales. Aparte del acorde de I, hemos de incluir  en dicha clasificación a aquellos acordes que posean el grado modal, a excepción de los que sean disminuidos. Recordemos que los acordes disminuidos, al contener el tritono en su estructura, nos empujan hacia el sistema tonal. Este último punto afecta a los acordes de 4 o más sonidos. A mayor número de factores acórdicos, mayor riesgo de que aparezca el tritono. En la tabla de arriba, se citan cuáles son los acordes principales (tríadas) de cada modo.

Volviendo al caso del modo frigio, por ejemplo, éstos son los acordes que contienen el grado modal. Descartamos el acorde sobre el V por ser disminuido.

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