Archivo de la categoría ‘Dominantes secundarias’

El resto de grados, a excepción de la sensible que ya trataremos en otro momento, también puede ser tonicalizado por medio de sus respectivas dominantes. Por ejemplo, en modo mayor, el I grado es dominante del IV. Pero, para que el I grado deje de percibirse como lo que es, resulta fundamental conferirle la función de dominante por medio de una 7ª menor. La inclusión de este intervalo supone la aparición del tritono propio de la tonalidad del IV grado, intervalo característico de la función de dominante. Véase el ejemplo siguiente.
 
 
Las dominantes secundarias se construyen sobre los grados de la escala diatónica de la tonalidad en la que estamos. Dependiendo de la dominante secundaria que sea, se transformarán cromáticamente unos factores u otros de los acordes diatónicos de los que partamos. Por ejemplo, la (V-IV) requiere agregar una 7ª menor al acorde de tónica mayor, mientras que la (V-V) requiere la transformación cromática ascendente de la 3ª del acorde de II grado (también de la 5ª si estamos en modo menor).
 
A continuación tenemos dos extractos sacados de la literatura musical.
  

Tchaikovsky. Cascanueces, Obertura
 
 
 

 

Schubert. Momento musical nº 3
 

 

 

 


Las dominantes secundarias tienden a resolver sobre el grado que tonicalizan, aunque en ocasiones pueden darse resoluciones irregulares. En el caso de la (V-V), éste, además de resolver sobre la dominante, puede resolver en el I grado con cuarta y sexta cadencial, siempre que no esté en 3ª inversión.

A continuación hay dos fragmentos extraídos del Álbum de la juventud de Schumann (nº 2 y 1, respectivamente). En ambos casos la (V-V) resuelve en la V. El primero utiliza el estado fundamental, mientras que el segundo usa la 3ª inversión.
 
 
 
 
A veces, por una cuestión de color, se emplean los sustitutos de la V, que no son otros más que los acordes que se obtienen sobre la sensible (7ª sobre sensible del modo mayor y 7ª disminuida).
 
Beethoven. Sonata nº1, I
 
 

 


Las dominantes secundarias son acordes extraños a la escala diatónica, que tienen su origen en la traslación del binomio armónico V – I al resto de grados. En otras palabras, surgen al intentar tonicalizar momentáneamente cualquier grado distinto al I.

Por ejemplo, si queremos tonicalizar el V, podemos emplear delante su propia dominante (acorde de dominante de la dominante). El acorde de dominante de la dominante (V-V) se construye sobre el II grado. Su estructura interválica tendrá que modificarse con alteraciones de modo que coincida con la estructura propia de los acordes de dominante. En la ilustración siguiente, primero, aparece un fragmento con acordes diatónicos, y, segundo, el mismo fragmento, pero con la inclusión de la (V-V). Para transformar el II en (V-V), es necesario alterar la 3ª del acorde ascendentemente (Fa#). Si además le añadimos la 7ª, se forma el tritono (Fa#-Do) típico de las 7as de dominante.
 

 

 

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