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La cadencia evitada puede explicarse como una cadencia rota cuya estructura armónica es algo más compleja. Su estructura armónica suele basarse en una V que resuelve sobre una progresión armónica más o menos elaborada, modulante o no.

Frecuentemente, en el caso de que no sea modulante, el acorde de V resuelve sobre la (V-IV), de modo que nos situamos momentáneamente sobre la región de subdominante. Finalmente, regresamos al tono principal. Podemos esquematizar esta estructura de la siguiente manera: V – (V – IV) – región de IV – región de I.
 
 
Cuando se utiliza con fines modulantes, la V suele resolver en un acorde sobre el que se pivota para pasar a otra tonalidad. En el preludio de Tristán e Isolda de Wagner, encontramos una cadencia evitada de este tipo.
 

 

 


Técnicamente podríamos decir que una cadencia rota es aquella que está fundamentada sobre la estructura armónica formada por la V y su resolución a otro grado que no sea el I. Tampoco se admite la estructura V – VII, pues, más que una resolución, ésta progresión armónica es un cambio de matiz de la función de dominante.

 La cadencia rota más usual es la que está formada sobre la estructura armónica V – VI. Véase el ejemplo siguiente.
 
O Gott, du frommer Gott. Bach
 

Como pasara con el resto de cadencias, ésta también posee numerosas variantes, como, por ejemplo las formadas sobre las estructuras V – IV6, V – II6, V – (V-VI) –VI, V – bVI (M. mayor), V – N6, etc. Estúdiese el siguiente ejemplo.

Passacaglia BWV 582. J. S. Bach
 
 
 
 

Más difícil de encontrar son las semicadencias de subdominante, pues no dejan de ser, al igual que las cadencias plagales, una reminiscencia modal. Tenemos un ejemplo suyo en el siguiente fragmento (Nun preiset alle de Bach). El acorde de IV viene precedido por su propia dominante (V-IV).

La cadencia frigia, utilizada en modo menor, es una variante de la semicadencia de dominante. Su nombre tiene origen en el giro melódico de semitono descendente que se produce en el bajo, intervalo característico del modo frigio. Su estructura armónica es IV6 – V. Existen variantes de esta cadencia, todas ellas con el giro melódico mencionado en el bajo, como: bVI – V (modo mayor) o VI –V (modo menor), IV6 – V (modo menor), etc.
 Álbum de la juventud, Canción nórdica. Schumann
 

Paralelamente al grupo de cadencias conclusivas, está el grupo de las suspensivas. Estas últimas establecen puntos de reposo momentáneos, a la espera, normalmente, de que el discurso musical continúe. Dentro de este grupo hay dos subgrupos primordiales: el de las semicadencias y el de las cadencias rotas.

Empezaremos por tratar las semicadencias. Básicamente, una semicadencia se obtiene a partir de una cadencia conclusiva sin su resolución final en el acorde de tónica. De la cadencia perfecta obtenemos la semicadencia de dominante, y de la plagal, la semicadencia de subdominante, mucho menos frecuente que la primera.
Los dos siguientes ejemplos ilustran sendas semicadencias de dominantes, la segunda de ellas incluye una (V-V)+6 previa al acorde de V.
Sonata op.2,nº1, I. Beethoven
Álbum de la juventud, nº 10. Schumann
Algunos teóricos denominan a la semicadencia de dominante fundamentada en la estructura (V-V) – V, con ambos acordes en estado fundamental, semicadencia perfecta de dominante, ya que entre ambos acordes existe la misma relación que en la cadencia perfecta.
Álbum de la juventud, nº 2. Schumann
 


Para acabar con el tema de las cadencias conclusivas, diremos que todas las cadencias vistas hasta el momento poseen múltiples variantes. De todas ellas, la cadencia perfecta es la cadencia conclusiva más importante y empleada de la práctica común, hasta el punto de convertirse  en uno de los pilares principales del sentimiento tonal.

En este artículo se mencionan dos variantes suyas: la cadencia perfecta con 3ª picarda y la cadencia napolitana.

La primera de ellas consiste en la transformación en acorde mayor del acorde de tónica del modo menor. Esta fórmula fue muy utilizada durante el Renacimiento y el Barroco. Hay teóricos que fundamentan su uso en la supuesta superioridad (conceptual) del acorde mayor, formado por los 5 primeros armónicos de la serie armónica, frente al menor, justificado sólo como analogía del anterior.
 
Clave bien temperado, preludio nº 2. J.S.Bach

Por otra parte, la cadencia napolitana se obtiene sustituyendo el acorde de IV de la cadencia perfecta compuesta por el de sexta napolitana.
 
Vals op.64, nº 2. Chopin
 
 

 

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