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Cuando tratamos el tema de la modulación diatónica, vimos la importancia que tenía el acorde puente o común en tal proceso. Por ejemplo, el acorde de Do mayor es a la vez el I de Do mayor y el IV de Sol mayor. De igual modo, este procedimiento puede utilizarse con acordes de tipo cromático, como la sexta napolitana.
La sexta napolitana, acorde también explicado en este blog, es, estructuralmente hablando, un acorde perfecto mayor en primera inversión. Por otra parte, su fundamental debe ser el II grado rebajado medio tono de la tonalidad. Según esto, cualquier acorde que cumpla tales condiciones puede utilizarse para modular. Para entender mejor este proceso, veamos un ejemplo. Supongamos que estamos en Do mayor. Las tonalidades mayores sólo tienen 3 acordes mayores: los situados sobre el I, IV y V grados. Cojamos, por ejemplo, el formado sobre el IV. Este acorde (Fa mayor) puede funcionar como napolitana de Mi. Para que sea así, sólo tenemos que utilizarlo como tal, es decir, disponerlo en 1ª inversión y resolverlo como lo hace cualquier sexta napolitana.

Este procedimiento se puede realizar a la inversa, es decir, podemos convertir una napolitana en un acorde diatónico de otra tonalidad. Por ejemplo, la napolitana de Do mayor es el V de Solb.
La estructura del acorde de 7ª de dominante permite la modulación por medio del recurso de la enarmonía. Si enarmonizamos la 7ª (menor), obtenemos un intervalo de 6ª aumentada y, por tanto, el acorde deja de ser una 7ª de dominante para convertirse en una 6ª aumentada alemana (caso a).
Asimismo, si enarmonizamos la 5ª justa, obtendríamos una 4ª doble aumentada y, por tanto, la 6ª aumentada obtenida sería la suiza (b).
Ambos procesos pueden invertirse, es decir, a partir de un 6ª aumentada alemana o suiza podemos obtener una 7ª de dominante (c).
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Hace unas semanas hablamos de las posibilidades que nos ofrecía el acorde de séptima disminuida para modular. Hoy realizaremos unos ejercicios breves de armonización para poner en práctica lo explicado.
El ejercicio siguiente consiste en modular a partir de Do mayor a los tonalidades señaladas, usando la misma estructura en los tres casos: I – V – I – VII (enarmónica) – I.

A continuación, está la resolución del ejercicio y el archivo de audio para comprobar el efecto. Las notas enarmonizadas están expresadas por medio de corcheas (nota a enarmonizar y enarmonización) con el fin de que se vea claro el procedimiento empleado.

Siguiendo con el tema de la enarmonía, hoy trataremos la modulación por medio de la enarmonización del acorde de 7ª disminuida. Su construcción simétrica (sólo por superposición de terceras menores) convierte a este acorde en un recurso armónico interesante para modular a diversas tonalidades. Dicha simetría hace posible que cualquiera de sus factores acórdicos pueda funcionar como sensible. De este modo, al constar el acorde de cuatro factores, podemos estar en 4 tonalidades distintas. Si además contamos con la posibilidad de estar en modo mayor o menor, o de utilizarlo como dominante secundaria, el número de modulaciones aumenta considerablemente.
En el gráfico puede verse la 7ª disminuida de Do y sus otras tres formas enarmónicas. Enarmonizando conveniente este acorde, podemos situarnos inmediatamente en las tonalidades de La, Mib y Fa# (o Solb).

Dentro de las disonancias verticales más fuertes se encuentra la llamada disonancia de Corelli. Esta disonancia se produce cuando en el enlace V – I coinciden la sensible y la tónica como nota de anticipación, originando un intervalo de 2ª menor. El hecho de que las anticipaciones suelan ser notas de adorno breves atenúa su sonoridad punzante.
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En la cadencia del Álbum para clave de Arcangelo Corelli, encontramos esta disonancia. La brevedad de la anticipación la hace imperceptible, salvo para los oídos muy finos.

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