Archivo de la categoría ‘Acordes tríadas’


El acorde tríada de 5ª aumentada fue poco utilizado durante la práctica común. Se construye sobre el III grado del modo menor siempre que se emplea la escala armónica o la melódica ascendente.

La 5ª del acorde muestra una tendencia natural a subir de grado. Por otra parte, este factor no debe duplicarse.

Su presencia en ocasiones está vinculada al uso de una apoyatura, como sucede en los dos primeros ejemplos, donde la 5ª y la 6ª pueden interpretarse como apoyaturas de los acordes de I y de V, respectivamente.
 

En otras ocasiones, este acorde va seguido del VI, pudiéndose interpretar como una dominante secundaria con la 5ª alterada ascendentemente. Véase el último ejemplo.

En cualquier caso, los compositores han preferido el uso del III con estructura de tríada mayor (I del relativo mayor).
 

 

Cuando empleamos el modo menor natural, la tríada del II grado es también un acorde de 5ª disminuida. Aunque su estructura es similar a la 5ª disminuida sobre sensible, su tratamiento es distinto, pues no deja de ser una acorde de supertónica.

En Armonía hay una máxima que aconseja resolver cualquier intervalo armónico disonante en la consonancia, a ser posible, más cercana que haya. El resto de factores del acorde resuelve según la normativa armónica conocida.  
 
En cuanto al uso del estado fundamental, evitaremos la duplicación de la 5ª. Por el contrario, cuando se emplea la 1ª inversión, se admite su duplicación si con ello evitamos la del bajo.
 
 
Asimismo, este acorde suele emplearse en 1ª inversión y resolver en la dominante. En el ejemplo de Chopin (Zwei Leichen), el II forma parte de una cadencia auténtica compuesta.

 

 


Resulta difícil encontrar en la literatura musical tonal este acorde en otro estado que no sea la 1ª inversión. El hecho de que el estado fundamental suponga que el bajo forme parte del tritono, subraya su áspera sonoridad, y, con ello, su poca aceptación entre los compositores, al menos, de épocas más remotas. No obstante, puede suavizarse ésta mediante el retardo de la sensible, como ilustra el siguiente gráfico.

Por lo que respecta a la 2ª inversión, el bajo también participa en la formación del tritono, a lo que se le une el hecho de que este estado tiene un uso bastante restringido, como se explicó en los artículos dedicados a este estado.
 
Por todo lo explicado arriba, no debería extrañarnos que la 1ª inversión sea la más habitual como así ilustran los siguientes ejemplos de Bach (Aus meines Herzens Grunde) y de Mozart (Sonata K. 280, I), respectivamente .
 
 


El acorde de 5ª disminuida sobre sensible merece un tratamiento especial por contener en su estructura un intervalo disonante. Este intervalo disonante da nombre al acorde. Muchos tratadistas entienden este acorde como un acorde de 7ª de dominante sin fundamental.

Suele aparecer habitualmente en 1ª inversión, y ocasionalmente en los otros estados, y resolver en el acorde de I.
 
La resolución habitual de la 5ª disminuida (tritono) es la que vimos en el artículo sobre la 7ª de dominante, es decir, la sensible sube de grado, mientras que la quinta (IV grado) desciende de grado. A veces la 5ª puede subir de grado cuando lo requiera el discurso melódico (flechas moradas). El resto de factores resuelve según las normas establecidas.
 
Las notas formantes de este intervalo no deben duplicarse nunca, a excepción de la 5ª cuando usemos la primera inversión a fin de no duplicar la nota del bajo.
 

 

 

A continuación hay unos cuantos ejemplos más de 2ª inversión cadencial. Todos ellos han sido escogidos para ilustrar algún tratamiento suyo en particular.

El primero de ellos, extraído de la Sonata KV 330 en Do mayor de Mozart, muestra cómo podemos ornamentar a su vez este acorde cuyo origen también es ornamental. En el primer compás, Mozart usa apoyaturas, mientras que en el segundo emplea bordaduras.

El segundo caso, extraído del Momento musical nº 3 de Schubert, incluye notas de paso entre los factores de la cuarta y sexta cadencial.

Por último, tenemos dos ejemplos curiosos. El primero ejemplifica cómo resolver la 4ª y la 6ª mediante sendos ascensos en lugar de usar descensos, como se explicó en el artículo anterior. De hecho, algunos autores resuelven estos factores por salto.

El segundo caso demuestra cómo la 4ª puede duplicarse convenientemente sin incurrir en ninguna falta.  Recordemos que la 4ª es tratada durante la práctica común como disonancia y, por tanto, evitamos su duplicación en la práctica armónica. Además, el fragmento es interesante, ya que la 2ª inversión cadencial no resuelve sobre un acorde de V en estado fundamental, como suele ser habitual, sino que lo hace sobre uno en 3ª inversión.

 

 

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